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Diseño bioclimático en México: reduce el impacto ambiental de tus proyectos

Render de unas jardineras de departamentos el tocoal proyectado por Manuel Elihú Díaz, formas orgánicas y especies vegetales

Hablar de diseño bioclimático en México no es seguir modas ni discursos políticos, es una necesidad urgente para proteger la vida y garantizar espacios saludables. En la última conferencia de la ONU, Donald Trump calificó como “engaño” la reducción de la huella de carbono y defendió el uso de combustibles convencionales, pero lo que está en juego no es su ideología, es nuestra salud y la calidad de vida de las próximas generaciones. Las economías cambian, los mercados suben y bajan, pero ninguna fortuna puede comprar aire limpio ni agua potable. El arquitecto de hoy debe proyectar edificaciones que reduzcan el impacto ambiental, generen bienestar y permitan a los usuarios vivir en entornos más saludables.

 


La raíz del diseño bioclimático en México


En las escuelas de arquitectura se plantea el diseño bioclimático como un asunto de gráficas solares, tablas de asoleamiento o cálculos que parecen exclusivos de especialistas, pero en realidad son criterios simples que nuestros antepasados ya conocían y aplicaban. Los aztecas orientaban sus viviendas acorde a la trayectoria del sol y aprovechaban materiales de tierra, piedra y madera sin procesos industriales. No necesitaban discursos de sustentabilidad, ya que vivían en equilibrio con su entorno, en una lógica que debe guiar al arquitecto actual: observar el clima, la luz, la ventilación y responder con sentido común, más allá del exceso de fórmulas que algunos pretenden monopolizar en la academia.


Boceto en iPad pro de un conjunto de un parque con construcciones con características bioclimáticas y elementos vegetales de diversos tamaños y formas.

En mi práctica profesional incluyo soluciones estándar: techos inclinados con teja de barro que protegen y regulan la temperatura, o en su defecto impermeabilizantes blancos que el propietario puede mantener con facilidad; aleros y volados calculados en múltiplos de 60 cm que protegen las ventanas y generan sombra; muros dobles o de mayor espesor que aíslan del calor; y vegetación nativa adquirida en viveros locales para regular la temperatura y mejorar la calidad del aire. Estas decisiones no requieren complicados estudios, son resultado de la observación, la experiencia y el sentido práctico.

 

Imagen de una fuente con múltiples especies vegetales en una tarde

Lo que sí y lo que no en la práctica profesional


En muchos discursos se insiste en sistemas extremos como la clásica captación de agua pluvial o la reutilización de aguas grises, pero esas decisiones dependen más del cliente que del arquitecto. Puedo integrar en mis proyectos la infraestructura si el usuario lo solicita, pero no se trata de imponer cargas u obligaciones que después resulten inviables o incómodas para quien vive la casa. La verdadera responsabilidad está en plantear un diseño eficiente desde lo básico: orientación, ventilación cruzada, protecciones solares, materiales locales, etc, y partir de ahí el cliente puede elegir el nivel de tecnología o de inversión sustentable que decida incorporar.


En todos mis proyectos propongo tecnologías que mejora la calidad de vida: humidificadores o deshumidificadores según el clima, y purificadores de aire que garantizan ambientes interiores saludables sin perder la esencia bioclimática, ya que son complementos que potencian el confort y forman parte de una arquitectura contemporánea consciente de la salud de mis clientes.

 

Fotografía interior de casa colorines con pared de cantera y piso de madera con una fuente que se mete al interior con especies vegetales y piedras grandes en un atardecer.

Beneficios tangibles y confianza para el cliente


El diseño bioclimático parece ser una teoría abstracta y no tanto una ventaja concreta. Entre los beneficios, reduce consumos energéticos, prolonga la vida útil de los materiales, eleva la calidad del aire interior y genera ahorros de mantenimiento y operación. En mis proyectos utilizo metodología BIM y renders que permiten a los clientes visualizar desde el inicio cómo la luz natural y la ventilación incidirán en los espacios, aunque también preparo cuadros de superficies y programación modular que optimizan cada metro del terreno, evitando sobrecostos y maximizando la inversión.


Lo anterior responde a las inquietudes más comunes de mis clientes: “no quiero sorpresas en el presupuesto”, “necesito un proyecto que se adapte a mi estilo de vida” o “quiero una inversión que se pague sola con ahorros energéticos”, por lo cual el diseño bioclimático planificado desde el inicio da respuesta a todas las necesidades incipientes.

 

Proyecto de casa habitación en San Gil con elementos naturales. Y una arquitectura moderna con techos inclinados y colores blancos con características bioclimáticas.

Consideraciones finales


El futuro de la arquitectura en México no depende de declaraciones políticas sino de lo que hagamos los profesionales en cada proyecto, donde el diseño bioclimático se torna sencillo en esencia: observar el entorno, orientar bien los espacios, utilizar materiales adecuados y pensar en quienes van a habitar la vivienda. Mi reflexión es a los arquitectos recién egresados y a quienes buscan actualizarse a que se acerquen a una asesoría personalizada, ya que ofrezco mentorías donde reviso proyectos y ayudo a integrar criterios de accesibilidad universal, sustentabilidad y principios bioclimáticos, además de servicios completos a mis clientes de diseño de paisaje para jardines, patios y áreas exteriores.


Proyectar con responsabilidad significa ofrecer a cada cliente un espacio adaptado a su estilo de vida, mejorando su salud, con soluciones modernas y prácticas, pero también con respeto al medio ambiente, porque esa, para mí, es la verdadera base del diseño bioclimático.


Infografía de diseño sostenible del arquitecto Manuel Elihú, Con imágenes. Renders y planos de proyectos con arquitectura bioclimática

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