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La coyuntura global y su impacto en el costo de construir en México

Actualizado: hace 5 días

La construcción en México ya no puede analizarse únicamente desde el precio del metro cuadrado ni desde la estética del proyecto. Lacoyuntura global impacta directamente en el presupuesto de obra, el valor de la vivienda, el costo del crédito y la capacidad real de las ciudades para sostener su crecimiento. La Agencia Internacional de Energía en E.U. ha advertido que la guerra en torno a Irán provocó la peor disrupción energética de la historia. Alrededor de una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas se ha visto afectado, mientras los precios del crudo han superado nuevamente los 100 dólares por barril. Esto provoca un aumento en el costo de la gasolina, lo que a su vez eleva los fletes, los asfaltos, los derivados petroquímicos, los tiempos logísticos y la presión inflacionaria. Todo esto termina golpeando a la obra pública, al costo general de la vivienda y a la inversión privada.


En México, este efecto se suma a una base ya deteriorada. La Sociedad Hipotecaria Federal reportó que el precio de la vivienda cerró 2025 con un incremento anual de 8.9%, mientras que Banxico mantiene su tasa objetivo en 7.00%. Esto significa que el mercado residencial ya venía encareciéndose antes del nuevo shock energético. El financiamiento sigue lejos de la comodidad que muchos conocieron en el ciclo de dinero barato. Por ende, la discusión será tensa: quien pretende comprar, construir o invertir en suelo en 2026 necesita leer primero las señales negativas, porque el entorno ya empezó a redibujar el proyecto.


La coyuntura global ya entró al costo de construir


La primera consecuencia visible de estacoyuntura global es material. La construcción depende intensamente de energía, transporte y cadenas de suministro. Por ejemplo, un petróleo caro no se queda en las terminales marítimas ni en los mercados financieros. Llega al cemento, al acero, al vidrio, al impermeabilizante, a la maquinaria y a la mano de obra que debe desplazarse cada día en transporte público. El dato más reciente de INEGI muestra que la actividad constructora registró una caída anual de 5.6%, al tiempo que los precios productores en construcción siguen mostrando caídas. Sin embargo, esto no significa que todo vaya a detenerse. Cada obra tendrá menos margen para improvisar.


Si una persona está pensando en adquirir una propiedad con fines patrimoniales y cuenta con liquidez, estabilidad laboral y capacidad de enganche, puede encontrar más sentido en cerrar una operación antes de que el mercado absorba nuevas alzas de materiales, transporte y financiamiento. Puede no ser una regla absoluta, pero es una sugerencia razonable en un entorno donde la vivienda ya venía apreciándose. Un nuevo ciclo inflacionario podría encarecer aún más la reposición de inventario residencial.


Para quien ya posee un terreno y desea construir, la decisión prudente no siempre es “esperar” ni tampoco “arrancar de inmediato” de forma ciega. Lo inteligente es recalcular. Por ejemplo, convendrá construir por etapas, cerrar compras críticas antes de nuevos ajustes o replantear el programa arquitectónico para reducir la dependencia de insumos volátiles. Firmar una obra sin contingencias, esperando que el mercado se comporte con cortesía, sería casi un acto de fe sin defensa. Los mercados bajo presión geopolítica no suelen ser especialmente complacientes.


Tasas altas, crecimiento débil y seguridad impactan el cálculo inmobiliario


El segundo frente es financiero. Las tasas elevadas encarecen el crédito hipotecario, frenan la expansión de nuevos desarrollos y obligan a evaluar con rigor el flujo de efectivo de cualquier proyecto. La OCDE prevé que la economía mexicana crezca 1.2% en 2026, después de 0.7% en 2025. El FMI ubica el crecimiento proyectado de 2026 en 1.5%. Estiman que no contamos con una economía colapsada, pero sí estamos ante un entorno de crecimiento modesto, inversión cautelosa y recuperación gradual. Si se le suma un nuevo problema energético, el riesgo de una combinación entre inflación persistente y bajo crecimiento vuelve a aparecer en el horizonte como posibilidad real. Mi lectura es una intuición simplemente a partir de la trayectoria de precios energéticos, las revisiones inflacionarias en Europa y las propias perspectivas de crecimiento moderado para México.


Se agrega un factor que en análisis económicos se trata con normalización de la violencia, cuando en realidad ya es parte del costo país: la inseguridad y la extorsión. La empresa Reuters ha documentado que la extorsión afecta a empresas y productores en México. En muchas zonas, operar, mover mercancías o simplemente mantener abierto un negocio implica costos extra formales e informales. Para el sector inmobiliario y constructivo, esto importa por una razón simple: subir materiales ya es caro. Sumar riesgo territorial, retrasos logísticos, pagos de protección o incertidumbre jurídica vuelve más difícil financiar, asegurar y ejecutar una obra. No hace falta caer en consignas para aceptar que este entorno inhibe inversión en algunos corredores y obliga a ser mucho más precavidos en el análisis locacional.


El fin del dinero barato eleva las mensualidades y cambia la psicología del mercado. Los compradores endeudados se vuelven más cautos, los desarrolladores cuidan más el apalancamiento y el inversionista deja de comprar promesas para empezar a comprar certidumbre técnica. Esto incluye buena ubicación, seguridad, diseño adaptable, costos trazables, mantenimiento eficiente y contexto urbano legible. Esta lectura debe hacer un arquitecto antes de dibujar, presupuestar o vender.


Grúas amarillas sobre un edificio en construcción con andamios. Cielo claro de fondo, ambiente industrial y progresista.

Energía, sustentabilidad y la infraestructura que México sigue posponiendo


El tercer plano es estructural. La crisis actual está recordando al mundo algo elemental: la seguridad energética no consiste en depender más del petróleo, sino en depender menos de su volatilidad. Reuters y la agencia AP han señalado que la guerra improvisada en Medio Oriente está acelerando la conversación sobre renovables, nuclear y diversificación energética. Esto es crucial porque los países que siguen demasiado atados al combustible fósil quedan más vulnerables frente a una guerra, un bloqueo o un sabotaje. En Estados Unidos, la nueva administración ha impulsado retrocesos regulatorios en materia climática y ha frenado proyectos eólicos marinos. Esto resulta paradójico, justo cuando la geopolítica demuestra el costo de la dependencia fósil.


México llega tarde a esta discusión. Nuestra normatividad sustentable sigue siendo inexistente para convertirse en política masiva de construcción asequible. La vivienda de autoproducción o autoconstrucción sigue teniendo un peso enorme en el país. La OCDE señala que más de 60% de la vivienda es autoconstruida. Es urgente crear leyes simples, accesibles y económicamente viables para ventilación cruzada, sombreado, aislamiento térmico, captación pluvial, calentamiento solar y ahorro energético. No necesitamos una reforma electoral. Si la transición sustentable se plantea como lujo, fracasará. Si se plantea como reducción de costos operativos para familias y desarrolladores, puede convertirse en política urbana primordial para los mexicanos.


Dos Bocas requiere urgentemente una revisión seria, técnica e independiente, sin la carga ideológica que rodea al proyecto. Existen datos duros que justifican una auditoría financiera, operativa y ambiental. Reuters reportó que la refinería Olmeca ha enfrentado problemas operativos. En enero, procesó 205,000 barriles diarios frente a una capacidad de 340,000. El proyecto acumula un costo cercano a 21 mil millones de dólares. Recientemente, un incendio dejó cinco personas fallecidas al inundarse con lluvias y mezcla de líquidos inflamables. Cuando una infraestructura de este tamaño produce dudas simultáneas sobre financiamiento, operación, seguridad, desempeño y costo, la discusión responsable no es defenderla como símbolo ni demolerla como consigna. Debemos exigir evaluación real y mitigación efectiva.


Home office, movilidad y ciudades menos dependientes del petróleo


La Agencia Internacional de Energía publicó un análisis de reservas estratégicas o de refinación. Recomendó explícitamente medidas de reducción de demanda, como trabajo remoto, menor velocidad en carreteras y menos vuelos. El cuarto frente es urbano y cotidiano. Puede sonar doméstico frente al tamaño de una guerra, pero en realidad toca un nervio central del urbanismo contemporáneo. Una ciudad como la ZMVM, que obliga a millones de personas a consumir combustible para casi todo, es una ciudad frágil.


México ya cuenta con la NOM-037-STPS-2023 para condiciones de seguridad y salud en teletrabajo. En la Ciudad de México, estudios académicos han mostrado que el Home Office puede reducir tiempos de traslado, congestión y consumo energético. Sin embargo, debe integrarse con inteligencia para no generar otros efectos indeseados. TomTom reportó que en 2025 un mexicano recorrió en promedio 10 kilómetros en la Ciudad de México durante 34 minutos aproximadamente. La velocidad promedio en hora pico fue de apenas 13.5 km/h. Con esos datos, el home office no puede verse solo como comodidad corporativa. También es una herramienta de eficiencia urbana, humanismo y alivio energético.


Obviamente, no todo el sector puede teletrabajar, porque la construcción requiere presencia física en obra, supervisión y coordinación material. Sin embargo, es posible reorganizar parte de la cadena técnica y administrativa. Esto incluye diseño, modelado, cuantificación, presupuestos, reuniones de coordinación, gestión documental, seguimiento comercial y parte del control de proyecto. Si México realmente quisiera reducir contaminación, horas perdidas y consumo de combustible en sus zonas metropolitanas, debería dejar de tratar el trabajo híbrido como excepción coyuntural. Debemos empezar a pensarlo como política de movilidad y productividad. Complementarlo con mejor transporte público sería aún más sensato, sobre todo con seguridad pública.


Oficina con vista nocturna. Tres monitores en un escritorio con plantas, guitarra eléctrica, joystick y decoraciones. Ambiente moderno y relajado.

Consideraciones finales


Lacoyuntura global no es una abstracción lejana ni una conversación de sobremesa internacional. Ya está afectando el precio de construir, el valor de comprar, la lógica de financiar y la urgencia de rediseñar nuestras ciudades. En este contexto, quien piense adquirir una propiedad debe analizar su operación antes de que el nuevo ciclo de costos termine de reflejarse en el mercado. Quien ya tenga terreno debe revisar presupuesto, etapas y riesgo antes de comprometerse. Quien desarrolle proyectos debe blindar mejor su análisis locacional, su estrategia de compras y sus criterios de eficiencia energética.


México no necesita más infraestructura pensada para la propaganda del sexenio. Necesitamos infraestructura que reduzca vulnerabilidades: energía más diversificada, vivienda mejor localizada, normatividad sustentable de bajo costo, teletrabajo bien regulado y transporte público digno. Como arquitecto, considero que el diseño útil no consiste en dibujar objetos bonitos para tiempos estables. Debemos anticipar escenarios complejos y volverlos habitables. Si deseas revisar ejemplos de análisis urbano, estudios de factibilidad, proyectos habitacionales o estrategias de implantación, en mi página puedes encontrar parte de mi trabajo aplicado a estas decisiones.


Collage de imágenes sobre arquitectura y consultoría. Incluye planos, reuniones, y textos como "Empoderamiento empresarial" y "Consultoría profesional".

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